Las intervenciones de terapia acuática están diseñadas para mantener o mejorar la función; equilibrio, coordinación, y agilidad; capacidad aeróbica, locomoción y la biomecánica del cuerpo. Si bien el agua puede favorecer la movilidad al suprimir el peso del segmento corporal, el movimiento dentro de ella resulta mucho más dificultoso que en el aire, debido a las acciones mutuas que aparecen entre el cuerpo y el agua (viscosidad), beneficiándose también de la flotación y la propiedad térmica del medio acuático. En el caso de los niños con alguna alteración en el neurodesarrollo; el objetivo es aplicar diversas técnicas y ejecutar patrones de movimiento en un ambiente acuático que facilite el movimiento con un menor grado de dificultad, la terapia acuática está indicada para:

  • Tratamientos para lesiones musculoesqueléticas.
  • Aumentar rango de movimiento articular y fuerza muscular.
  • Pacientes con enfermedades de origen neurológico.
  • Pequeños con algún problema psicomotor.